diciembre 30, 2016
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Huellas geoquímicas de la habitabilidad de Marte en uno de sus antiguos lagos

El robot Curiosity de la NASA está ascendiendo por una montaña marciana estratificada y encontrando en ella evidencias sobre cómo cambiaron hace muchos millones de años los antiguos lagos y entornos subterráneos húmedos, creando ambientes químicos más diversos que aumentaron la capacidad del terreno para acoger vida microbiana.

 

La hematita, los minerales de arcilla y el boro se hallan entre los ingredientes que en la citada montaña han resultado ser más abundantes en estratos a mayor altitud, en comparación con las capas de cotas más bajas y antiguas examinadas anteriormente durante la misión. Los científicos están debatiendo qué significan estas y otras variaciones en lo que respecta a las condiciones bajo las cuales fueron depositados inicialmente los sedimentos, y cómo el agua subterránea que se movía a través de los estratos acumulados alteró y transportó los ingredientes.

 

Los efectos del movimiento del agua subterránea son muy evidentes en las vetas minerales. Las vetas se formaron allí donde las grietas en los estratos se llenaron con sustancias que habían estado disueltas en la propia agua. Esta, con sus contenidos disueltos, también interactuó con la matriz rocosa que rodeaba las vetas, alterándose la composición química tanto en la roca como en el agua.

 

Tal como han comprobado John Grotzinger, del Instituto Tecnológico de California (Caltech) en la ciudad estadounidense de Pasadena, Thomas Bristow de la NASA en Estados Unidos, y otros miembros del equipo científico del Curiosity, hay mucha variabilidad en la composición a diferentes elevaciones, y esto es un indicio muy delatador de las antiguas condiciones hídricas en Marte.

 

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Así era el Cráter Gale cuando tenía un lago. Como en la Tierra, los lagos marcianos eran la expresión superficial de un sistema mucho mayor de aguas subterráneas. Los espacios entre granos minerales y en las fracturas pétreas estaban saturados de agua a niveles por debajo de la capa freática (línea azul de puntos). Esta agua subterránea circulaba debido a la gravedad y la topografía, dentro y alrededor del cráter. (Imagen: NASA/JPL)

 

El mineral hematita es una de las pistas sobre las cambiantes condiciones del pasado de Marte. Ha reemplazado a la magnetita, menos oxidada, como el óxido de hierro dominante en las rocas que el Curiosity ha perforado recientemente, a diferencia de lo detectado en el lugar donde el robot encontró por vez primera sedimentos de lecho lacustre. La hematita podría denotar que en su día el terreno marciano disfrutó de condiciones más cálidas, o que hubo una mayor interacción entre la atmósfera y los sedimentos.

 

Otro ingrediente que se está incrementando en mediciones recientes del Curiosity es el boro. Se trata de un elemento químico muy conocido por estar asociado a lugares áridos donde se ha evaporado mucha agua.