Vírgenes renacidas: La nueva tendencia de no ser sexualmente activa hasta después del matrimonio
noviembre 10, 2017
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Vírgenes renacidas: La nueva tendencia de no ser sexualmente activa hasta después del matrimonio

Miranda Kerr (ángel de Victoria’s Secret) insinuó que ella y su esposo Evan Spiegel no tuvieron sexo hasta que llegaron al altar. “(Spiegel) es muy tradicional”, Miranda le dijo a The London Times antes de su boda con el CEO de Snapchat. “No podemos… quiero decir que estamos… esperando”. Kerr no es virgen. ¿La evidencia? Su hijo Flynn, con su ex esposo Orlando Bloom. Ella es lo que llamaríamos una virgen renacida.

 

Aunque no estamos hablando de reconstrucción quirúrgica del himen. “Una virgen renacida, o ‘renovada’, es alguien que ya ha experimentado actividades sexuales y ha tomado la decisión por convicción, por religión o por cualquier otra razón práctica de no ser sexualmente activa hasta después del matrimonio”, dice la terapeuta sexual Chantelle Otten.

 

Y Miranda no es la única. Otras celebridades, como Mariah Carey, Ciara, Selena Gomez, Nicki Minaj, y Ashley Graham han insinuado que se están guardando (una vez más) para casarse, o disfrutando de un periodo de celibato.

 

Pero las celebs no son las únicas que se están comprometiendo con el celibato. Cada día más mujeres se dejan seducir por esta práctica. Otten dice que ahora muchos de sus clientes sin importar su género optan por tomar este camino.

 

“La mayoría lo hacen porque se han convertido a cierta religión, otros porque han elegido buscar algo más significativo en sus vidas. También están los que se encuentran hartos de las citas y algunos que han sufrido de malas parejas sexuales”, afirma.

 

“Quieren redefinir su relación consigo mismos y experimentar intimidad emocional con su siguiente pareja antes de involucrar el sexo”.

 

UN NUEVO COMIENZO

Muchas jóvenes deciden convertirse en vírgenes renacidas para decirlo de una manera simple: “Encontrarse a sí mismas”. Después de un rompimiento difícil, Anna, de 25 años, decidió que necesitaba reconectarse consigo misma y no adoptar malos hábitos.

 

“Has oído el dicho: ‘Un clavo saca otro clavo’, ¿cierto?”, cuenta. “Bueno, así es como lidié con todos mis otros rompimientos. Salía y disfrutaba del sexo casual con desconocidos; sin embargo, a la mañana siguiente siempre me sentía devastada, y era un ciclo muy tóxico.

 

Después de terminar con Tom*, tomé la decisión de no tener sexo hasta que encontrara a alguien con quien quisiera pasar el resto de mi vida”.

 

Anna pasa sus fines de semana con su familia y amigos, y disfrutando tiempo de calidad con ella misma. “Solía odiar estar sola, pero ahora no existe nada que goce más. Después de todos estos años, me siento bastante cómoda con quien soy y sé lo que busco en una pareja”, afirma. “Y estoy segura de que lo encontraré en el momento indicado”.

 

“Lo bueno de ser una virgen renacida es que pueden utilizar ese tiempo para construir una relación saludable con ellas mismas y sentirse mucho más cómodas con sus decisiones”, dice la experta. “Además, son capaces de desarrollar habilidades para establecer límites saludables con su siguiente pareja. Y con el tiempo usarlas a su favor por el resto de sus vidas”.

 

Pero esto sólo funciona si te tomas el periodo suficiente de trabajar en ti misma. Si no, el proceso es inútil y una pérdida de tiempo. “Si el individuo ha elegido esta ruta porque se sentía infeliz con los patrones negativos de su vida, entonces debería hacer un esfuerzo para llegar de manera profunda a la fuente que causa ese dolor”, aconseja Otten. De otro modo puede que no sirva. Así que sé analítica.

 

“EL SEXO ES IMPRESIONANTE”

Una de las más grandes creencias es que cuando finalmente llega el sexo en la noche de bodas, será algo mágico. Sara (31) decidió convertirse en virgen renacida a los 28 cuando conoció a su ahora esposo.

 

“Él es muy religioso y yo me encontraba feliz de mantenerme en el celibato porque me había enamorado perdidamente de él”, cuenta Sarah. “Nuestra noche de bodas fue perfecta y el sexo, impresionante. La tensión se había construido durante 20 meses de relación y todo culminó en un momento inolvidable. Había sido muy difícil resistirse uno al otro por tanto tiempo y al fin nuestras mentes y cuerpos se convirtieron en uno mismo”.

UN FINAL NO TAN FELIZ

Aunque Sarah lo consiguió, no significa que esto aplique para todo mundo. “Cuando las vírgenes renacidas deciden perder su castidad nuevamente, pueden descubrir que su vida sexual con su nueva pareja no es muy saludable”. Claro, pocas personas dicen que su primera vez fue como ver fuegos artificiales, así que esto no es sorpresa alguna.

 

Como con cualquier cosa, la práctica hace al maestro. Sin embargo, hay parejas que simplemente no son compatibles en la recámara. Por ejemplo, Lily (32) años, y su ex prometido. “Me convertí en una virgen renacida porque estaba cansada de los chicos que sólo me veían como objeto sexual”, explica.

 

“Cuando conocí a David, le dije que me guardaba para el matrimonio, nunca me juzgó por ello. Año y medio más tarde me pidió que nos casáramos, y ahí fue cuando decidí que tendría sexo con él. Pero no había química.

 

Era todo forzado. Después de seis meses de terapia sexual, cancelé el compromiso. Ahora, en retrospectiva, agradezco no haber esperado hasta la noche de bodas.

 

Asumí que una conexión emocional equivaldría a una buena vida sexual, pero no siempre pasa. Estábamos destinados a ser sólo buenos amigos”.

 

Deja que la historia de Lily nos sirva de lección. Como dice el dicho cuando hallas al indicado: “todas las piezas se acomodan por sí solas”, ¿cierto?

 

“ESTABA HARTA DEL SEXO CASUAL”

Bella (29) presionó el botón de pausa en su vida sexual para encontrar a su príncipe azul.

 

“Siendo honesta, nunca he sido muy afortunada con los hombres. Perdí mi virginidad a los 17 con un patán en el asiento trasero del carro de su papá. Fue una mala experiencia y me cortó al día siguiente.

 

He tenido dos relaciones desde entonces y muchos ligues, pero no he hallado a alguien que quiera estar conmigo más que unos cuantos meses. Después de mi última one night stand, decidí que no iba a tener más sexo sin emociones.

 

La próxima vez sería con alguien que me amara lo suficiente para estar dispuesto a formalizar conmigo. Me alejé de las citas y comencé a pasar tiempo de calidad conmigo, hasta hice un viaje a Tailandia sola, y sólo me enfoqué en hacer cosas que me hicieran feliz, como leer o ir de brunch con mis besties.

 

La mayoría de mis amigos estaban en shock cuando se los conté, respondieron con frases como: “¡Qué ridiculez!” o “Esas cosas ya no se hacen”, pero todos me apoyaron. Al principio fue difícil regresar al mundo de los dates y decirle a mis prospectos que esperaba al matrimonio, pero pude filtrar a aquellos que nada más estaban interesados en mi cuerpo.

 

Ahora, encontré a un chico que está muy contento esperando conmigo. “Nunca he sido más feliz, ni había estado tan enamorada de alguien”.

FUENTE: COSMOPOLITA